Ésta es una entrada inesperada, resultado de una conjunción astral que hizo que un libro recomendado por mí el lunes por la tarde se convirtiera en el más vendido de la sección extranjera de cocina en Amazon.

Picueta me he quedado. Por mi éxito de convocatoria y por darme cuenta de que la humanidad necesita conocer los chollos en libros de cocina viejunos. Así que mi labor social de hoy es dar unos consejos acerca de cómo y dónde encontrarlos.

Esta historia, como todas las que merecen la pena, tiene componentes dramáticos, algo de miseria, ambición y esa ansia universalmente compartida de dar con LA ganga del siglo para restregarla por los morros del vecino. Todo empieza con mi afán de comprar un ejemplar baratillo del Larousse Gastronomique. Misión difícil, ya que esta enciclopedia majestuosa, mezcla de diccionario, recetario y ladrillo, no es sólo un libro de referencia de la cocina universal sino que pesa como un pecado mortal y suele costar un doblón. La edición española actual del Larousse Gastronomique vale 95 eurazos y sí, es muy apetecible, pero no me llega ni para la portada.

En ese momento se te presenta un cruce de caminos mental con tres opciones: A) comprarlo y dejar de comer durante los próximos meses; B) decirle adiós mientras una lágrima cae, o C) explorar otras opciones que no incluyan atracar un banco.

Mi Larousse Gastronomique, tamaño XXL, y las mantas del sofá

"Otras opciones" es sinónimo de "segunda mano", así que si eres un poco escrupuloso con las trazas de anteriores poseedores o lo que te gusta es tener libros inmaculados con olor a tinta fresca, puedes dejar de leer. En general, segunda mano no equivale a manchas de chorizo en las páginas, pero a veces puede ocurrir y al comprar online no tenemos la oportunidad de revisarlo. Hay que tener fe y cierto nivel de tolerancia en cuanto a posibles firmas de antiguos propietarios en las guardas o marcas de uso.

Como veis, mi Larousse está muy decente y lo mejor es que me costó 3,25 euros. Tres con veinticinco céntimos, sí. Es decir, que cada una de sus 1200 páginas me ha costado 0,0027€. ¿Cómo puede ser esto? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué?

La explicación radica en que es una edición en inglés (en español ha sido imposible encontrarlo) de 1989. ¿Es esto un inconveniente? Para mí no, porque lo leo perfectamente y seguro que vosotros aunque no lo dominéis, con un poco de paciencia o ayuda también podéis hacerlo. Al fin y al cabo, es un libro de referencia que vamos a usar para consultar de vez en cuando y no para leérnoslo en la cama. Quizás le falten algunos términos muy modernos, o la sección más amplia de cocina española que sí viene en la versión carísima, pero, almas de cántaro, me ha costado lo mismo que desayunar un café con bollo de los malos.

Después de enseñarlo ayer en Instagram, muchísima gente me preguntó dónde lo había comprado, de modo que puse el link en redes sociales y resultó ser el libro extranjero de cocina más vendido ese día. Tanto que el chollo ya no lo es tanto porque se acabaron los ejemplares más baratos. Pero lo importante es saber que hay gangas ahí fuera y que los libros viejos son buenos, bonitos y baratos. Que adquiriéndolos no sólo ayudáis al medio ambiente y a la sostenibilidad bla blá, sino también a vuestro exiguo bolsillo.

Antes de poner consejos y direcciones generales, os dejo enlaces a los benditos Larousse Gastronomique de segunda mano en Amazon que valen la pena y que mis seguidores aún no han arrasado:

Larousse Gastronomique 1989. El mismo que el mío, tapa dura y 1200 páginas en inglés. Llegó a haber uno a 2,99€ pero hoy sólo queda a 12,15€, no es tan chollo pero sigue estando muy bien (+ 2,99 de envío)
Larousse Gastronomique 1999. Versión en inglés más actualizada y de 1400 páginas. Desde 13,74€ más 2,99 de gastos de envío desde UK.
Larousse Gastronomique 1990 edición inglesa algo resumida (800 páginas) pero aún interesante. Por sólo 3,24€ más gastos de envío de 2,99.


He aquí las opciones para comprar libros de cocina viejunos, todas ellas comprobadas y experimentadas por la menda y en orden alfabético:

  • Amazon ES. La mayoría de los libros de Amazon tienen debajo del precio de venta establecido para ejemplares nuevos, ofertas de otros vendedores que lo venden nuevo o usado. Se trata de librerías particulares que venden a través de la plataforma amazoniana y suelen tener muy buenos precios. Los gastos de envío en la web española son siempre de 2,99€ por ejemplar, da igual que os manden el libro desde Bollullos de Abajo o Nueva York y que éste pese 200 gramos o 3 kilos. Las mejores gangas están lógicamente en libros un poco desfasados y en los extranjeros, pero siempre hay sorpresas. Desde fuera de España tarda un poco más el paquete pero yo nunca he tenido ningún problema, y si surge, puedes pedir explicaciones a Amazon. Trámites y pago 100% seguros. Si estáis buscando un libro muy concreto en un idioma extranjero, probad también en Amazon Francia o Amazon UK. Desde esas webs los gastos de envío suben a 5,99€ para España, pero a veces he adquirido libros por un céntimo, así como lo oís.

  • Iberlibro. Aquí venden muchísimas librerías de viejo y segunda mano, tanto nacionales como extranjeras así que las búsquedas arrojan un montón de resultados. Se puede buscar por título, autor, palabras clave, ISBN y fechas. Tienen una categoría de cocina y gastronomía muy interesante y cada librería tiene diferentes gastos de envío, algunas gratis total y muchas otras con opción de envío combinado si compras varias obras. En caso de darte de alta, puedes guardar los libros que más te interesan para más tarde y tenerlos todos vigilados en una especie de pre-carro de la compra.

  • Uniliber. En esta web todas las librerías son españolas y suelen tener menos chollos, pero todo es cuestión de tener paciencia y de buscar. Tienen una categoría de cocina pero las búsquedas son más farragosas que en Iberlibro. Si pasáis tanto tiempo como yo en estos sitios, os daréis cuenta de que muchos libreros le dan a todo y están a la vez en su librería y virtualmente en Amazon, Iberlibro y Uniliber, incluso con distintos precios para el mismo libro y diferentes gastos de envío, así que es recomendable comparar. Rizando el rizo, algunas librerías tienen su propia tienda online con la que ahorran comisiones de venta a terceros, así que hallar el "más barato todavía" es una labor concienzuda.

  • Todocolección. Web de coleccionismo en general y de matar el tiempo muerto en particular. Aquí literalmente hay de todo, desde clicks de Famóbil hasta chapas de cerveza. Y libros, muchos libros. De librerías pero también de particulares, así que el hallazgo del chollo depende de muchos factores, porque hay gente que se sube a la parra con los precios pero también muchos despistados que sólo se quieren quitar libros de encima. Es recomendable ir a tiro fijo y buscar por título o autor (clicando siempre en el enlace inferior de "ver también resultados omitidos" para mirar en las descripciones), porque las categorías de libros son un lío del copón. Tienen diferenciados los libros anteriores a 1936 de los nuevos, y hay un cajón desastre llamado "libros sin catalogar" en el que están los vagos que no se esfuerzan en ubicar lo que venden. A favor: hay muchos productos en los que puedes hacer una oferta a la baja. En contra: muchos son particulares, los gastos de envío suelen estar inflados y las condiciones de venta las pone cada vendedor, de manera que el pago puede ser por transferencia, paypal, contrarreembolso o incluso sellos.

  • Aparte hay algunos otros sitios como ALibris o Delcampe, en los que en ocasiones he encontrado alguna cosa pero son bastante complicados de manejar, sobre todo Delcampe, que debe de ser la web menos usable jamás creada.


Buscad, comparad, y si encontráis algo mejor, compradlo. Cada vez que adoptáis un libro viejo, nace un gatito liliputiense o algo así.



Ya hace varias semanas que empecé a dar el turre en redes sociales con lo de #historiaycomida, que es un hashtag que suena muy profesional pero básicamente es sólo una excusa para compartir información y entretenimiento acerca de la historia de la cocina.

Intentaré enseñaros lo poco que sé y lo mucho que me sorprende de libros, cuadros, fotos o cualquier otra cosa, para que todos nos quedemos ojipláticos al unísono viendo cómo se comía y guisaba hace años. De las orgías romanas a.C. a las fantasías en gelatina de los ochenta, todo tiene cabida en esta sección. Además así como que relleno el blog sin tener que engordar, guiño guiño.

Inauguramos #historyacomida en el blog con uno de los cuadros más cocineriles que hay en el Museo del Prado. De mediados del s. XVII y obra de un discípulo de Murillo, "La cocinera" no es que sea de una belleza mayúscula pero nos sirve para entrar en una cocina de 1650 (si pincháis en la imagen se ve mucho más grande y en detalle).

La cocinera, cuadro de la escuela de Bartolomé Esteban Murillo
Fuego y muchas cazuelas. Imaginaos cómo tenía que ser cocinar sin tener control sobre las temperaturas ni el tiempo, tan sólo pudiendo calcular según la aparente potencia del fuego y rezando padresnuestros. Atención al gallo que tiene que desplumar la sufrida cocinera mientras vigila las ollas, al gato, al perro y al niño.

Lo más reconocible del cuadro, para satisfacer nuestra curiosidad de qué porras estaba guisando la mujer en cuestión, es un jamón asándose en espetón y en el brasero inferior un huevo cociéndose abierto.

Dad gracias al cielo por la vitrocerámica.

Odio el verano. Odio con toda mi alma el calor, enseñar las piernas, las fiestas patronales y los sudores en la cama. Yo soy esa pérfida persona que se regocija cuando llueve en agosto y los demás no pueden ir a la playa.

Pero mi paciencia es infinita y sé que el otoño y los corticoles siempre vuelven, igual que los platos de cuchara calientes. Así que esta semana ya puedo poner receta de guisote sin pasar vergüenza y sin que me llaméis retrógrada o algún otro adjetivo para personas muertas por dentro. ¡Ah, la mantita! ¡Ahhhh, el cocido reconstituyente!

Hoy os enseño lo que comimos en casa el martes para celebrar el final del odioso verano: berza con morcilla. Una receta sencillota, rápida y que sabe a teta después de tanta ensalada estival. Tanto bueno tenía que ser obra de alguna abuela, y así es. La receta es del libro "Recetas de cocina de abuelas vascas Gipuzkoa - Bizkaia", de José Castillo (cocinero y fan de las abuelas del que ya hablamos hace poco). Es un libro un poco difícil de encontrar pero la misma fórmula viene en otra obra de Castillo, "Viejas recetas de nuestros caseríos" que sí se puede comprar.

Ya sé que lo de "berza" a algunos os suena raro, pero es que yo no soy capaz de decir "col" o "repollo", mi credo me lo impide. 


Esta berza con morcilla es obra de Joxepa Aseginolaza, una abuela de Zegama (Gipuzkoa) que imagino habrá pasado a mejor vida la pobre por tener cuando salió el libro nada menos que 94 años. Y esto fue en el año 1983, así que Joxepa nació en 1889. Además de la berza, le contó a Castillo cómo hacer salsa de tomate, sopa de pan, torrijas, compota de higos y callos de cerdo. No viene foto de ella pero nos la podemos imaginar como una Avelina guipuzcoana y vestida de negro.

Lo bueno del s. XXI es que podemos conservar la esencia de la receta usando la tecnología (súper mega avanzadísima) de la olla exprés. Que queréis hacerla sin ella, perfecto, pero vamos, es tontería porque queda igual y se hace en un chispún, 10 minutos para ser exactos. Ya no hay excusa para decir que los platos de cuchara son complicados.

La morcilla que he usado es de arroz y verduras, de Lombera de Carranza (Bizkaia). No es por hacerles promo, que también (si no promocionas a los amigos que hacen cosas bien, apaga y vámonos), pero estaba buenísima. Algún día tendré que hablar más de estos charcuteros artesanos, muy de pueblo y a mucha honra pero que ya tienen hasta tienda online.


Berza con morcilla

Dificultad, así de primeras: ninguna gracias a la maravilla de la técnica Probables complicaciones: cortar la morcilla sin que se espachurre Sabor: a comida reconfortante y siesta con manta  Receta de inspiración: Berza con morcilla, de Recetas de cocina de abuelas vascas (José Castillo, Ttarttalo, 1983).

INGREDIENTES para 4 personas
1 berza hermosa, de kilo y medio por ejemplo
1 morcilla (al gusto, pero mejor que sea consistente para poderla cortar)
Aceite de oliva
3 dientes de ajo grandes cortados en láminas
cominos, pimentón dulce y sal
agua

Los cominos y el pimentón son de mi cosecha propia. Los primeros para que la berza no repita ni nos amargue la sobremesa con pestilencias flatulentas, el pimentón porque me da la gana, un poco nada más.

PREPARACIÓN
Lo primero, como dice en la receta original Joxepa es lavar bien la berza y picarla menudita, volver a lavarla y escurrirla. Hay quien la deja cortada un rato en agua con sal, supuestamente para que huela menos y no amargue, pero yo no lo hago y me quedo tan pancha. Supongo que hay berzas y berzas.


Después de este importantísimo documento gráfico de la berza picada, que pongo básicamente porque me salió bien la foto, vamos al lío. Sacamos la olla exprés y calculamos que por cada kilo de berza se ponen más o menos 700-800 ml de agua. Nada de cubrirla hasta arriba porque almas de cántaro, la berza abulta mucho pero luego se queda en ná, y si ponemos tanta agua nos va a salir un aguachirri. Así que echamos el agua en la olla, la ponemos a calentar al máximo y esperamos a que hierva. En ese momento echamos la verdura y removemos un par de minutos, hasta que se ablande un poco y nos nos ocupe toda la olla.

Añadimos sal (yo que sé, media cucharada, nunca calculo bien la sal y me suelo quedar corta) y un puñado de cominos (¿20? por decir algo), revolvemos de nuevo y metemos la morcilla entera, tapándola con un poco de berza para que los sabores se mezclen. Se tapa la olla y cuando suba el pitorrillo a la posición 2 (la mía tiene uno o dos anillos naranjas), bajamos el fuego a temperatura media-baja y dejamos que cueza entre 8 y 10 minutos.


Ya está. Apagamos y dejamos que salga todo el vapor para poder abrir la olla, después de lo cual sacamos la morcilla a un plato. La berza se saca con un escurridor (nada de tirar el caldo) a una cazuela o sopera, se prueba el punto de sal y yo aquí le echo un poco de pimentón por encima. La morcilla se pone cortada en rodajas, cuidando de no espachurrarla entera al quitar la piel. 

En una sartén calentamos el aceite de oliva y doramos los dientes de ajo, sólo hasta que cojan un poco de color. En cuanto estén listos se echa el refrito encima de la berza y la morcilla, disfrutando del siseo y del olorcillo.


Si estáis rumberos y elegantes, podéis tostar unas rebanadas de pan con aceite y un poco de pimentón para acompañar. Y ya está. Un muy pequeño esfuerzo y un gran logro para la humanidad.

Joxepa aconsejaba mezclar el agua de la berza con un poco de caldo de alubias para hacer unas sopas con pan. Se ve que en aquellos tiempos siempre había pululando por la cocina sobras de alubias. Como yo no tenía, he congelado el caldo para añadirlo un día que haga una sopa invernal como dios manda. No hay que tirar nada, cagontó.


Lo mejor es comerlo todo arrejuntado, por muy bonito que os haya quedado. Ya decía Dorothy que no hay nada como el hogar. Tampoco hay nada como comer bien caliente.

Vivan las abuelas.


Fotos hechas con una Nikon D5300.
Morcilla cortesía de mi amigo Santos de Lombera de Carranza.


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