¡Primera entrada del blog! o por qué soy una glotona sin remedio

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3 Comentarios
GULA: Pecado capital para la religión cristiana y el catolicismo. La gula es un vicio del deseo, un apetito desordenado por el placer conectado con la comida o la bebida. Puede ser pecaminosa de varias formas:

  • Comer o beber más de lo que el cuerpo necesita.
  • Cortejar el gusto por cierta clase de comida a sabiendas que va en detrimento de la salud.
  • Consentir el apetito por comidas o bebidas costosas, especialmente cuando una dieta lujosa está fuera del alcance económico.
  • Comer o beber vorazmente dándole más atención a la comida que a los que nos acompañan.
  • Desperdiciar la comida, estando en la misma categoría que la de comer más de lo que necesita el cuerpo.

Me considero culpable de todas estas variantes, en menor medida de la cuarta. En mi caso debería cambiarse por "comer o beber durante horas y horas en una sobremesa interminable que se junta con la merienda y la cena"

La gula por lo dulce es un rasgo genético dominante en mi familia, de la que sólo se libra un espécimen. Los demás tuvimos que sufrir durante años por las pastas "para visitas" que testaban guardadas en un armario, esperando a que alguien viniera a tomarse un café. Escudriñábamos los estantes por si los gnomos habían traído por arte de magia alguna dulcería nueva. Nos comíamos el segundo piso de la lata de "pastas para visitas" (aquellas danesas, de color azul) dejando el primero inmaculado.

En mi casa éramos muchos y que yo recuerde, no solía haber repostería ni chiminadas compradas: de ahí venía que las dichosas pastas danesas fueran EL oscuro objeto del deseo, y que las campurrianas desaparecieran enseguida. Parece que estoy hablando de la posguerra, pero soy una niña de los 80.

Para compensar estas carencias modernas, mi ama preparaba todos los fines de semana un postre especial, que podía ser de los canónicos (sobremesa de domingo: arroz con leche, tarta japonesa, flan...) o de los normales (para los días corrientes, mientras durara: plum-cake, bizcocho de nata, tostadas de crema...)




Mi padre, que es muy de hobbys estacionales, tuvo un episodio de repostería highclass: hojaldre a tutiplén. Croissants, canutillos y milhojas poblaron nuestras meriendas noventeras. Hasta que se le pasó, encontró otra afición, y todos adelgazamos unos cuantos kilos.

En mi casa, las fiestas de guardar incluyen obligatoriamente postre manufacturado. Lo comprado es vulgar.

Y no hay satisfacción mayor para una golosona como yo que llevar el postre, que todos lo disfruten y  sobre todo que mi ama me diga eso de "¿Pero cómo has hecho esto? ¡Qué mano tienes!!!"

Así que mi afición se ha tornado en pasión, y la pasión en proyecto. (Business, como dice Mr. Posh). Aquí empieza.


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3 comentarios:

  1. ¡Qué genialidad tenerte por aquí churri! Ya era hora. El blog te ha quedado estúpendamente. Ahora me toca cotillearte los links, y esperar a que publiques más cosinas.

    PD. Esta semana q viene hay que quedar

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  2. esas cajas de galletas danesas en mi casa se guardaban como oro en paño, jajaja, que recuerdos!

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Comentarios viciosos, aquí:

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