Pudding de plátano para criados de 1920 y parados de 2012

/
25 Comentarios
Dicen que la crisis está bajando nuestro nivel de vida y nuestro poder adquisitivo hasta niveles del s. XX. Yo, que nací en las postrimerías del siglo pasado, no sé sacar las cuentas pero barrunto que la cosa está muy mal. La economía en B y los tápers de madres y suegras están aquí para quedarse durante largo tiempo.

Hacen falta más cocidos, más recetas de trinchera y menos puturrú de fuá con ínfulas de primeros de mes. 

De cocina de subsistencia saben mucho las abuelas, que con un pollo te hacen un asado, un guiso y después un caldo. Volvamos pues a las recetas viejunas para sobrellevar los apuros del tercer milenio. 


Aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor es mentira cochina: díganselo si no a aquellas Mrs. Patmore del pasado que trabajaban de sol a sol para cumplir con sus deberes y poner un plato encima de la mesa cada día.

Como nos toca receta para ver el capítulo de Downton Abbey de esta semana, sepamos un poco más sobre la dura y nada novelesca vida de las criadas de aquella época. A principios del s. XX, un tercio de las mujeres estaban empleadas en el servicio doméstico, y cobraban cuatro perras gordas a cambio de comida, techo y jornadas de trabajo interminables. 

El número de criados que vemos en Downton, "Arriba y abajo" u otras series o películas de época, es habitualmente menor del real. Sólo en la cocina debían estar la cocinera, dos o tres asistentes (para picar verduras, hacer pasteles, limpiar pescado ...), y varias criadas que lavaban la vajilla, cubertería y cacharros. Al contrario que ahora, el fregadero se encontraba en otra habitación aparte, y había que acarrear todo de un lado a otro constantemente. La vajilla de los señores no se mezclaba con la utilizada por la servidumbre, y los cubiertos de plata o utensilios de cobre había que limpiarlos de modo diferente y pulirlos todos los días.

Una criada como Daisy se levantaba a las 4:30 para encender las chimeneas y la cocina, y se acostaba a  las 23:00 o más tarde, después de lavar, secar y recoger los restos de la cena. Sólo tenía medio día libre a la semana y ella misma se tenía que hacer o comprar sus uniformes, que podían llegar a costar hasta el 20% de su salario anual, unos 1500 euros de hoy en día. 

El panel con campanitas de aviso que vemos ahora casi como un símbolo de esclavitud, en realidad fue una liberación para los criados, que antes de que empezara a usarse debían estar de pie y atentos a cualquier necesidad de sus amos para poder llevar el recado a quien fuese requerido. 


Por su parte, la cocinera elaboraba entre 6 y 8 comidas al día: desayuno del servicio, desayuno de los señores, comida del servicio, almuerzo ligero para los señores, té para los criados (high tea, o lo que era lo mismo, una merienda-cena), té para los señores (low tea, la merienda de las 5, florida y aristocrática) y cena. Sin olvidar que la cena de una casa elegante podía constar de unos diez platos, más cuando había visitas o si era una ocasión especial.

Y si esto parece mucho, peor era ser criada en una casa pequeña o de clase media, donde casi todo el trabajo doméstico recaía sobre una sola persona. 

Aunque las compras y el recuento de la despensa eran labor del ama de llaves o la señora de la casa, la cocinera era quien planificaba los menús y organizaba las comidas para aprovechar los ingredientes al máximo, sobre todo en la mesa de la servidumbre.

Los criados comían bien pero de forma sencilla, platos que no requirieran el esfuerzo que la cocina debía dedicar a las comidas del piso de arriba. De modo que repetían mucho guiso, mucha sopa, estofados y postres rápidos y baratos, como el pudding de plátano que recomienda Mrs. Beeton en su libro

A nosotros, siervos, señores y parados de 2012, nos sirve también para ajustar el presupuesto y darnos un gustazo sin grandes lujos.


Pudding de plátano

Dificultad, así de primeras: separar la yema de la clara, ohmáigoz!  Sabor: a placer indulgente Receta de inspiración:  Banana pudding, del libro Mrs. Beeton´s Cookery Book, 1923, Isabella Beeton. Precio total: 1,02 € (con ingredientes de marca blanca)

                  INGREDIENTES (para 6 personas)

30 g de mantequilla a temperatura ambiente
112 g de harina
112 g de azúcar
140 ml de leche
2 plátanos maduros, en láminas finas
2 huevos
sal


¡1,02 euros todo! Y encima podéis aprovechar esos plátanos un poco pasadillos que tenéis en el frutero... SI no os gusta el plátano, probad a echar pera o manzana cortadas muy finas. Y si andáis boyantes, podéis usar nata en vez de leche.

PREPARACIÓN: 
Horno precalentado a 170 grados más o menos, arriba y abajo.

Batid la mantequilla junto con el azúcar, hasta que tengáis una crema de color claro. Separad con cuidado las yemas de las claras y añadid las primeras a la mantequilla, batiendo bien.

Después, se agrega la mitad de la harina, se mezcla, la mitad de la leche, se bate de nuevo, y así alternativamente hasta acabar con la leche y la harina y obtener una crema sin grumos.


Añadimos entonces el plátano en rodajas finas y mezclamos con cuidado para no romperlas.

Aparte, se montan las claras a punto de nieve firme con una pizquita de sal, y se introducen en la masa previa con movimientos envolventes de la cuchara, sin batir para no perder su esponjosidad.

Podemos hacer el pudding en un molde único o en ramequines individuales, como prefiráis. En cualquier caso, hay que engrasarlos antes de verter la masa dentro de ellos, hasta una altura de unos dos tercios.


Encima se pueden poner unos trocitos más de plátano y un poco de azúcar moreno o blanco.

Al horno con ellos durante unos 30 minutos, hasta que la masa suba y la parte superior se dore ligeramente.


Chimpún. 

Es hora de elegir si comerlo dentro del molde mientras veis la tele, sacarlo de él y ponerlo en un plato, acompañarlo de un poco de yogur azucarado, sirope de chocolate que tengáis en la nevera o lo que más rabia os dé.


Que no nos falten los tápers, los malabares en la lista de la compra o los consejos de aprovechamiento de abuelas y otros sabios. 

Ni los guisanderos combativos:




Entradas relacionadas

25 comentarios:

  1. Delicioso!!!!! De cabeza a mi lista de pendientes!!!
    Muchas gracias. La serie Arriba y a bajo me encantaba, me trae muchos recuerdos.
    Un fuerte abrazo!

    ResponderEliminar
  2. Realmente has hecho un repaso de la parte de la casa que los señores no veían increíble y muy bien documentado. Pobres chicas, solo de pensar lo que llegaban a trabajar ya me coge dolor en todo el cuerpo. El pudding, me lo he guardado ya que es uno de mis postres favoritos.

    ResponderEliminar
  3. Receta estupenda, pa la saca! De verdad, nena, me encantan tus post.... Besos!

    ResponderEliminar
  4. Me ha encantado esta entrada. Estoy totalmente de acuerdo contigo, que vamos a tener que acostumbrarnos a hacer menos puturru de fua.

    Muy instructiva la lección de organización del servicio de las grandes mansiones inglesas. Me he leído recientemente la Casa de Riverton y, vamos, creo que tu lo explicas mucho mejor que Kate Morton.

    La receta, impagable.

    Besos.

    ResponderEliminar
  5. Que pinta tiene! Una explicación muy detallada. No me extrañaría que me pusiera manos a la obra esta tarde... ñam ñam!

    ResponderEliminar
  6. Hombre, los tuppers, mucho mejor si son de elaboración propia, ¿no? :-P Soy refans de tus expresiones y, sobre todo, del gran trabajo de documentación que te pegas para los posts. Me dan auténtico pánico los púdines y, sin embargo, tú los haces parecer sencillísimos. Lo máximo que he probado es batir a punto de nieve unas claras para un bizcocho, pero creo que me animaré con esta preparación. Enorme, Ana.

    ResponderEliminar
  7. Qué foto tan divertida, pero dentro de poco en España puede que sea así "¿qué es una huelga"? esperemos que no.
    En fin, que soy de las que se contenta de haber en esta época por más chunga que se vea por momentos. De tan solo pensar en el váter, el agua caliente, la anestesia...
    Saludos

    ResponderEliminar
  8. Me ha encantado! La idea, el pudding, la historia... TODO!
    Creo que deberías inaugurar una sección de low cost llena de recetas requetebuenas como esta! ;)
    un besazo

    ResponderEliminar
  9. Yo también digo puturrú de fuá! jaja en qué momento se lo inventaron las abuelas? Me encanta la historia. Y también me gustó la ambientación "arriba y abajo" de Gran Hotel, pero no sé si soy la única persona de España...

    ResponderEliminar
  10. Delicioso! Lo tiene todo para ser un postre perfecto, es casero, barato, lleva fruta y tiene un aspecto inmejorable. Te quedaron estupendos.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  11. ...pues para ser comida de pobres no está nada mal...me ha encantado el post .
    Saludos

    ResponderEliminar
  12. Una verdadera delicia...y además con plátano!
    Besos!

    ResponderEliminar
  13. Estupenda la receta y estupenda la información.
    Un beso

    ResponderEliminar
  14. Tiene que estar buenísimo. Y genial el comentario.

    Saludos!

    ResponderEliminar
  15. Bravo!! (estoy aplaudiendo mientras escribo) Un post fantástico, qué razón tienes en todo lo quye dices. Hay que ensalzar la cocina de nuestras abuelas más que nunca -para mí la base de mi cocina. Y gracias por toda la información "desromantizada" sobre las criadas de principios del siglo pasado. Me ha encantado leerte y la receta es perfecta para ver Downtown Abbey! (que yo también sigo con interés porque encima estoy casada con un inglés!)
    Un beso -perdóname la confianza a pesar de ser la primera vez que te escribo, pero me he emocionado!

    Eva

    ResponderEliminar
  16. Madre mia como me ha gustado leer tu entrada, que verdad mas grande, todo lo que dices, que manera de trabajar mas injusta, y desde luego la cocina de nuestras abuelas no puede morir nunca, son tesoros de recetas, que con nada hacian grandes cosas, bueno este postre me ha enamorado de verdad, tengo que probarlo. Un besazo guapa

    ResponderEliminar
  17. El pudding es uno de mis postres favoritos, sobre todo el más simple de todos, el de pan, leche, huevos, azúcar y canela. Este de plátano tiene una pinta deliciosa, así que me apunto la receta.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  18. Que delicia!!! Y la presentación de lujo!!! Vaya blog tan original y maravilloso que tienes!! Por aquí me quedo!!!
    Bss

    ResponderEliminar
  19. Tuve una abuela de esas que mencionas, que con un pollo te salvaban tres comidas! Cuando lo leí, se me entibió el alma con su recuerdo. Me encanta tu blog y esta receta también. La voy a probar. Un beso, Gaby.

    ResponderEliminar
  20. Me has dejado maravillada con la receta y con las fotos. Me encanta tu blog y esta receta es una verdadera delicia que no me pienso privar de preparar!

    ResponderEliminar
  21. Una entrada fabulosa, tienes toda la razón sobran "puturrú de fuá con ínfulas de primeros de mes".
    El postre es fabuloso, yo tengo pendiente de subir uno también de plátano, pero con chocolate.
    besos

    http://lacocinadelagatacuriosa.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
  22. Estupenda entrada, como todo lo que estoy leyendo.
    Y si, nos queda ajustar mucho el presupuesto... y lo que te rondaré morena !!!!
    besinos

    ResponderEliminar
  23. Hice esta receta hace unos días y la verdad es que está muy buena, además, aguanta varios días y se conserva muy bien. Pero tengo una duda: ¿Se supone que se debe quedar como con una capa de bizcocho por arriba y la mitad de abajo como unas natillas muy densas, entre natilla y flan más bien? ¿o es que me he equivocado en algo?
    Gracias y un saludo ¡me encanta tu blog!

    ResponderEliminar
  24. @ayla88 pues yo creo que me quedó todo abizcochado ... igual no estaba mezclada del todo la masa, o estuvo poco rato en el horno ... Pero lo importante es que estaba bueno! :)

    ResponderEliminar

Comentarios viciosos, aquí:

Biscayenne. Con la tecnología de Blogger.