Esta semana hará un año que escribí mi primera entrada. Obviando ese término tan horrible de "cumpleblog" (¿quién lo inventaría? argh!) y que no me había dado cuenta hasta hace poco cuando alguien me lo recordó, supongo que este aniversario es una fecha señalada. Por una razón tan simple como que puedo ser constante en algo.

Así que aprovecho para agradecerme a mí misma, y después, en desorden de prioridades e importancia, a vosotros, a vuestros chorromil comentarios, a las tropecientasmil visitas en las que habéis leído más que mirado, a mi catador particular, a mi gato, a los nuevos amigos, a la virgen de Begoña, al que inventó internet y al otro que inventó el twitter.

Eso de celebrar los cumple-fecha-en-la-que-abrí-el-blog con un sorteo me tira un poco de la sisa, igual que  festejar un número concreto de seguidores, fánses, etc... Si estáis aquí leyendo, eso es lo importante, y más aún que volváis. Las cifras son sólo números que no hablan de gustos ni de fidelidad, así que no valen para nada.

Sin embargo, sí que tengo un regalo. Una cosa especial, hecha con cariño y esmero por otra peligrosa radical muy parecida a mí. 

Hace poco que me he autorregalado una carolina con café con leche. En versión engordante y comestible, y después en versión para lucir en la solapa con orgullo bilbaíno. Leticia y sus patatas con forma de músculo cardíaco hicieron una carolina especialmente para la menda, y ya de paso, aprovechando que el Nervión pasa por Cantelejas de la Sobarriba, pedí otra para regalar aquí. 


Con sus manos de anticuaria rural, su humor fuenterrabiano y su despotrique proverbial, Leticia me ha hecho dos broches de carolina y café con leche. Uno para mí, y otro para cualquiera que deje un comentario en esta entrada.

AVISO A NAVEGANTES:
  • Como somos unas integristas y anti-todo, no hace falta que os hagáis seguidores míos, ni de ella, ni que hagáis el pino. Triste es de pedir, pero más triste es de obligar, ¿no?
  • Eso no quita para que no valgan los comentarios insulsos en plan "oh, genial, me apunto!"
  • Me gustaría que contarais aquí que es lo que más os gusta de lo que hace Mi patata corazón, y ya rizando el rizo, si tenéis alguna sugerencia para mí (recetas, revoluciones y demás)
  • Si comentáis como anónimo, dejad por favor un nombre y un email de contacto.


Chimpún. Podéis participar hasta este domingo 10 de junio a las 23:59h


En otro orden de cosas, y como temo que no me van a dar nunca un oscar, aprovecho mis 5 minutos con micrófono para agradecer a mi madre y a Eulogi las horas pasadas pegada a sus mandiles.



Editado: El azar ha querido que gane el número 16, comentario de La libélula roja!


Aprovechando que nos hemos puesto sinceros, voy a abrir una sección de "castañas, cascarrias y mierdas varias" en la que catalogar las cosas que me salen fatal o las que no valen la pena.

Llevaba meses con una receta en la cabeza: me rondaba por las noches y la tenía guardada en los favoritos  de no sé cuántos navegadores, en el móvil, en el mail... Después del episodio de monismo involuntario de la semana pasada, tenía que expiar mi culpa con algo contundente y sencillo, así que me dije "ésta es la hora del pan engurruñao".


Craso error. La correlación satisfacción/dificultad obtenida es inexistente. Un ful de Estambul. La nada.

No tiene nada que ver con que se me tostara un poquillo de más, el interior está perfecto pero le falta identidad. ¿Qué es? ¿A que sabe? ¿En qué momento se enamoró de mí?

El pan engurruñao es mi libre traducción del pull apart bread, o "pan desarmable, desensamblable". Es decir, que está formado por partes que se pueden despegar para ir comiéndolas por separado. 

La receta original no sé de quién es, pero lo he visto en versión limón en HungryGirl por Vida, y con canela en Joy the Baker y Girl vs. Dough. Yo usé un relleno de ralladura de cítricos y mermelada de naranja que es con diferencia lo mejor de todo el resultado.

La parte de pan es sosa hasta el infinito y más allá. La elaboración, complicada y pegajosa. 

Resumición: no llega al nivel de "caca de la vaca" o "mierda pinchada en un palo", está comestible pero no sabe ni la cuarta parte de lo bien que debería según lo que me ha costado hacerlo. Para no repetir, así que no pongo la receta porque mi catador profesional no lo aconseja. Si os atrevéis, podéis usar las fórmulas de los blogs enlazados más arriba.

Qué pena, con lo ideales que me habían quedado las fotos ... ;)


Biscayenne. Con la tecnología de Blogger.