De gallinas, huevos y por qué soy de pueblo

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Ser de pueblo, igual que ser de Bilbao, es una elección vital. El pueblerinismo recalcitrante es una actitud, una forma de vida. Si te da igual lo que piensen de ti y eres capaz de plantarte en la cabeza un pañuelo con cuatro nudos en las esquinas porque hace calor, tú también eres de pueblo, aunque no lo supieras hasta ahora. Sólo te falta un prao y un poco de olor a boñiga para dar rienda suelta a tu ruralidad. 

A pesar de ser nacida en el centro del centro del mundo, yo soy muy rústica. Ni playa, ni palmeras ni zarandajas. A mí dadme grillos y noches frescas en verano. El hecho de que no me pueda ir de vacaciones a ningún otro sitio también ayuda, porque el que se pica ajos come, y no es más feliz quien más tiene sino quien con poco se conforma. Los de pueblo nos sabemos muchos refranes. 

Puede darse la situación de que tú seas muy de pueblo pero no tengas pueblico al que ir a solazarte. Este hándicap se puede solventar echándote un novio/a más rural que las amapolas o simplemente yendo a pasar unos días a cualquier villorrio de España, donde te recibirán con los brazos abiertos y las azadas en alto. Por si acaso.

Lo mejor para no desentonar es ir vestido lo más zarrapastrosamente posible, hablar con los vecinos a voces y mirar las cosechas o huertas de los demás con ojo crítico. "Menudos calabacines que tiene". "La cebada la lleva algo retrasada". Así.

Lo demás vendrá todo rodado y cuando menos te lo esperes te conocerás la vida, milagros, tierras e hijos secretos de todo quisqui. Porque las conversaciones de pueblo siempre tienen un componente geográfico-genealógico:

- Vaya calor que pega hoy. 
- Sí, casi más que cuando fuimos el otro día a cosechar la tierra de Toñín. 
- ...... 
- La del primo mío, sí, hombre, una que está más allá de las eras. Donde el verdugal no, más patrás. 
- .............. 
- La del hijo de Mauricio, el que vive detrás de la casa del cura, que es hermano de Ramiro el de la Villalona. 
- Ah, ahora caigo.



Otras cosas buenas de ir al pueblo son que cuantas más lorzas tengas, más guapa te ven (cual ternera a punto de sacrificar) y que te regalan cosas. Cosas de comer: ecológicas, biológicas, de km. 0, ambientalmente sostenibles y todo eso que se paga a peso de oro en los mercados urbanitas. Porque los de pueblo plantamos lechugas como si no hubiera un mañana y salen todas a la vez. Ergo nos sobran. 

Una buena estrategia es pasarse por la casa de algún vecino (que tenga huerta y haga matanza, si no no tiene sentido) justo antes de la cena. Saldrás de allí con un chusco de pan, un trozo de chorizo, dos lechugas y un calabacín de medio metro. Si hay suerte, irás ya con el estómago caliente gracias a una ración de tortilla de patata más gorda que el libro de Petete y un trago de vino de la bota. 

Lo que no te regalan, se puede comprar. En el pueblo siempre hay algún valiente que sigue teniendo vacas lecheras, cabras u ovejas, y varios que dedican su ocio a alimentar gallinas, pollos, patos y conejos por el simple placer de ver cómo engordan y llenar luego el arcón cuanto más mejor. 

En mi pueblo quedan pocas vacas que se paseen llenando las calles de sus fragantes excrementos, pero sí que hay muchos corrales con su particular y entrañable olor a gallina. Las gallinas son sucias, increíblemente tontas y si no existieran habría que inventarlas. Porque son capaces de regalarnos una perla de éstas cada 26 horas:



Los óvulos de gallina son un alimento básico rico en proteínas y grasas que han llenado tripas y solucionado cenas desde los albores de la humanidad. Las gallinas son tan bobas que los van poniendo como locas, sin necesidad de colaboración alguna del gallo. Lógicamente se han ido seleccionando genéticamente las que más huevos ponían y más tontas eran, llegando a la situación de que una gallina se ponga clueca con un huevo (cuando se sientan como estatuas a incubar) sin haber conocido varón o incluso en un nido vacío. Ya os dije que son tontas.

A mí éstos más otra docena que tengo en la nevera me han salido gratis porque claro, me los dio en el pueblo mi vecino Luis. Que sean blancos en vez de pardos es un plus. Porque no sé vosotros, pero yo no veía un huevo blanco desde que San Juan bajó el dedo. 

El color de la cáscara es un asunto meramente genético, según la raza de la gallina. En otros países lo habitual son los blancos, mientras que aquí la mayoría de los que se comercializan son marrones. Sí los había, pero parece ser que en algún momento unas décadas atrás la estupidez humana decidió que los pardos por ser pardos eran más naturales, sanos y otras tonterías. 


Investigando la cuestión, en algún sitio he leído que los huevos blancos vienen de gallinas blancas, y los marrones de las marrones. Falso. Claro que los que escriben no son de pueblo, pobres.

Mis huevos níveos y perlados son de gallina renegrida.

las gallinas en el corral de Luis

En concreto, de gallinas castellanas o "señoritas", ésas negras con cresta larga y ladeada porque-yo-lo-valgo. Se pavonean en el corral entre las otras con muchas ínfulas, creyéndose muy guays, pero en realidad son lo mismo. Eso sí, ponen menos huevos que las ponedoras normales, así que tienen cierta exclusividad. 

¿Entonces no hay diferencia entre el huevo blanco y el pardo? Pues no, ninguna, quizás los blancos (los míos, de otros no puedo dar fe) son un poco más duros de romper, pero nada grave. Lo importante no es el color de fuera, sino el de dentro.


El amarillo de la yema proviene de pigmentos vegetales presentes en alimentos como la alfalfa y el grano. Las pobres gallinas industriales comen pienso con colorantes añadidos para potenciar el tono amarillento, aunque sus yemas suelen ser más anaranjadas y oscuras. 

Lo importante para tener un buen huevo es lo que come la gallina que lo pone y que pueda correr a sus anchas en vez de estar hacinada en una jaula. El color es secundario, pero ay, en esta época de cuquismo, pinterest, moñoñadas y otras lacras la gente paga más por el aspecto que por la sustancia. Le dije a mi vecino que tenía que poner una tienda online de huevos blancos para blóguers gastrofotógrafos. Me miró raro. 
- ¿Y pagarían más porque son blancos? 
- Sí, porque son más bonitos, para las fotos y eso. 
- Pero si son iguales. 
- Ya pero es que ahora están de moda.  
- .............. ................................................. (pitidos de censura) .... (más pitidos)

Como yo soy de pueblo, usé los huevos para hacer rosquillas una tarde que salió fría. Y el resto va desapareciendo poco a poco, fritos, en tortilla o como sea. 

Mis vacaciones rurales han dado para mucho paseo, mucho relax y alguna que otra receta. Las famosas rosquillas roceñas con palo, bonito guisado y truchas rellenas. Todo muy rústico. No rústico-shabby-chic de ése que se lleva ahora, no, que parece que tener trapos de lino rasposo y muebles sin cepillar es lo más. Rústico asilvestrado. Porque ser de pueblo es que todo te la sople. 


Si te gusta dar voces, mirar detrás del visillo y tener un palillo en la boca sentado al fresco, tú también eres muy de pueblo. Así que menos tontadas gourmet y más salir de la ciudad a espabilarse. Los pueblines no son parques temáticos, son sociedades en peligro de extinción. 

Adopta uno. El mío no, que ya está cogido.


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16 comentarios:

  1. Pues si, manda huevos que sean capaces de poner huevo día si y al otro también sin su gallito, tiene su lógica, no hay gallo capaz de aguantar tanta gallina al menos que se apellide Vidal !! Disfruta del pueblo guapa. Bss.

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  2. ¡Todos somos contingentes pero solo tú eres necesaria! Cuánto te hemos echado de menos. <3

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  3. Qué buena pinta todo, bellas fotos.
    Saludos

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  4. La verdad que tienes razón. Siempre aprovecho cuando voy al pueblo para traerme fruta, verdura y huevos que nos regalan o compramos. Y durante un pequeño período de tiempo comemos como reyes. La verdad, hace unos meses, el novio de mi hermana empezó a traernos huevos de granja, de las gallinas de su tía. Hacía siglos que no veía huevos con la clara amarillenta y la yema con un color tan precioso, el sabor era magnífico. Y no tenían ese pequeño cuajo que tienen los comercializados que es muy molesto a la hora de hacer un bizcocho o pastel.

    Sin duda alguna, los huevos Km.0 de la huerta del vecino (en mi caso del novio de mi hermana) merecen 100 veces más la pena.

    ¡Un saludo!

    www.delicias-boca.com
    www.operacionjapon.net

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  5. Eres muy, muy grande.
    http://foodnotesbyaliciamarcos.wordpress.com/

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  6. Ana, siento discrepar del tema de los huevos. En los mercados de Barcelona, los huevos blancos son un poco más baratos que los marrones, alrededor de 10-20 cts. la docena, Talla M, y la única diferencia que le encuentro a los huevos, es que la cáscara de los blancos es un poco más frágil. Por otro lado los huevos ecológicos, los de casa en el pueblo, son muchiiiiisiiiimo más caros que el resto.
    Del tema del pueblo estoy completamente de acuerdo, pero añado más, si vas a un pueblo gallego o a una aldea, además de la vestimenta y de preguntar por los grelos y las patatas, que es lo que se estila, tienes que hacer preguntas del rollo ''y luego?'' y no concretar en nada, es lo que tenemos los gallegos que no sabes nunca si subimos o bajamos, vamos o venimos.
    Ainssss estoy deseando llegar al pueblo y comerme una tortilla gorda con huevos de casa.
    Se te añora cuando no publicas ;)

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  7. Viva los pueblos! Yo ya escogí el mío, y tan a gusto que me encuentro.

    Para comercializar huevos blancos, sugeriría añadir en el pack un rotulador blanco para que no se vea la fecha en la cáscara (o venderlas sin control sanitario de estraperlo, claro). Los gastrojipicuquibloggers son asín.

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  8. @Sara L. es que en Barcelona tenéis de tó porque estáis más avanzados :D LOs huevos blancos (comerciales) aquí en el norte ya no existen, esnif.

    Éstos míos son duros duros, pero supongo que depende de la raza de gallina, no sólo ponen blancos las gallinas castellanas. El tamaño viene de la edad de la gallina, la talla M es la más normal cuando son jóvenes y la más habitual en la ovicultura casera.

    Lo de los huevos ecológicos llega al nivel del timo. El otro día vi en una tienda la media docena a 5 EUROS. Ni dándoles masajes por las noches a las dichosas gallinas!

    :) besines

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  9. Me ha encantado lo que has escrito, jajaja Me he reído un montón!!!!

    Bueno, lo mejor yo creo sería haber visto la cara de tu vecino cuando le dijiste que "los huevos blancos están de moda".
    Lo mejor (peor), que yo justo iba a decirte que a mí los huevos blancos, me parecen mucho más requetemonos.

    Yo es que de pueblo no soy mucho, supongo que tengo un lado semipetardo heredado de mi madre, pero eso sí, si un día me busco un pueblo, ya tengo candidatos en Alemania y Austria, ¡¡y eso sí, bien surtida de fruta!! :P

    Un beso, Ana!!

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  10. Patricia Alvarez8/08/2013

    Un buen lema para hacerse una camiseta: Adopta un pueblo. Yo vivía en una pequeña ciudad, y mi chico y yo compramos una casita en un pueblo, con la suerte que ello conlleva: una huerta mejor provista que la sección de frutería del carrefú, leche de vaca(que no de cartón) de mi vecino, unas gallinas ponedoras, que ponen unos huevos chinimini todavía que están la mar de ricos y por último, pero no por ello menos importante el paseo matutino con las vecinas.

    Esto es vida ^_^

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  11. hey que las gallinas son muy inteligentes.en mi casa teniamos dos por desgracia se nos murio una en un accidente y quedo la flaquita.una era de raza New Hampshire -"La Colo "gorda ,pues es para carne tambien - y la flaquita-Nerina II- de Isa Brown
    .La primera ponia huevos blancos y puntiagudos en un extremo.la otra huevos cafe y achatados en los polos.Ponian un huevo las dos por dia, no poniendo si hay temperatura bajo cero y viceversa

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  12. Cada día te superas otra vez con tu literatura. Me lo paso pipa leyendote!! Ya te echaba de menos!!
    En casa de tu amoña también había gallinas, pero no sé el color de los huevos que ponían.... lo que sé es que a una le pillaron la pata con la puerta y luego era la que más rápido corría jejeje Era una Arlucea fijo!!!
    Y los huevos azules? Hace miles de años que no los veo el las tiendas...

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  13. Hola. Gracias a tí he visto completa la 1ª temporada de Hannibal, espero que haya una 2ª. Y lo del pueblo me encanta, estoy en ello.

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  14. Cómo echaba de menos leer una de tus entradas!! Vivan las vacas, los conejos y las gallinas! Y viva la gente ganadera, los de pueblo y los recolectores! XD
    A ver si me da tiempo a participar en tu concurso con foto de pueblo, todos los años recolecto moras en mi pueblo, pero este año con el mal tiempo están tardando más en madurar :(
    Y si repites sorteo... regala en vez de palo y chorizo un esqueje de la planta de las grosellas y frambuesas que se ven arriba... ni te imaginas lo feliz que me harías... y seguro que a más de un@ también! :P
    Muacks!!

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  15. ¡Has estado sembrada!. No se si en tu pueblo se estilaba, pero en mi pueblo de veraneo de adopción cercano a Barcelona, y hace muchos años, en las tiendas pequeñitas tipo comestibles, en la carnicería o en la pescadería tenían unas sillas para sentarte y darle a la lengua horas y horas con la dueña. Sabías cuando entrabas a comprar pero no cuándo salías. Ahora, a estas, se las han comido los supers....
    (este verano he olido a boñiga y limones en un pequeño pueblo de Cantabria....!!!una gozada¡¡¡)
    Un beso

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  16. Doy fe: las gallinas son lo más tonto del universo. Y además si te metes con chanclas en el corral te intentan picotear los dedillos. Yo, que soy muy de pueblo de toda la vida de dios, he pasado el verano en el campo más asilvestrada que las amapolas. Con decirte que no teníamos electricidad (sólo un motor que se encendía por las noches) y el agua la sacamos de un algibe... Cuando lo cuento la gente piensa en tercermundismo, pero a mi me da la vida. Pienso seguir volviendo mientras pueda. Y este año nos ha tocado cuidar a las gallinas de unos amigos, así que aparte de los vecinos que te regalan fruta y verdura de esa que les sobra a cascoporro, hemos disfrutado de huevos de gallinas felices. Si tuviera de qué, me iría a vivir a un pueblo, sin dudarlo...

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