Resultado del concurso: viva París

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Mientras decidía ayer el resultado del concurso de Julia Child me di cuenta de dos cosas. La primera, que los concursos/sorteos/bingos que requieren un poco de esfuerzo son lo mejor. La segunda, que a las abuelas les gustan mucho los huevos rellenos.

24 recetas me han llegado esta semana: unas escuetas, otras larguísimas; unas con esas cantidades a ojo de buen cubero típicas de las indicaciones maternales y otras con instrucciones milimétricamente detalladas fruto de la experiencia prueba-error.

Todas me han hecho sonreír y pensar en que la comida, sus preámbulos (el proceso de guisoteo) y sus epílogos (la etapa de sobremesa) son parte indispensable de lo que nos hace ser de una familia, de un pueblo o un grupo de amigos. Comer es más que masticar y digerir, y cocinar, mucho más que mezclar varios ingredientes. Dicen por ahí que es cultura, arte, ciencia, bla blá. Bobadas.

Cocinar es amor, aunque suene muy cursi. Y no tiene nada que ver con que sea muy elaborado, ni difícil o exquisito. Lo que importa es el recuerdo que nos deja, la asociación mental de gustirrinín que hacemos cuando volvemos a oler un plato. Por eso me habéis mandado recetas tan sencillas y fantásticas como tortilla francesa, sopa de ajo, pisto o una tostada de pan con azúcar. 

[...] La receta, me temo, no podrás hacerla. Ya no se hace pan como aquel, ya no hay una cocina como la de mi madre, que al atardecer parecía de plata de como la había pulido. Aún así, mis hijas dicen que cuando les hago la tostada de esta manera está más deliciosa que las otras. Por algo será.    Isabel Pérez 



Todos los mensajes que me han llegado estaban llenos de historias de amor, de tradiciones conservadas para hacernos sentir parte de algo. Con algunos confieso que se me ha caído un poco el moco.

[...] Mi madre la hace desde hace muchos años, y cada año por mi cumpleaños cuando me pregunta que quiero que me haga para comer (tradición familiar, en la celebración del cumple de cada uno mi madre cocina lo que el cumpleañero pide) yo siempre le respondo "pollastre amb escamarlans", pollo con cigalas.   Erola Pairo
[...] Mi madre cuenta que cuando era pequeña fue a una tienda a recoger un encargo que había hecho su madre y preguntó por el paquete de la señora de Ory. Otra clienta, al oír ese apellido -que por Madrid no es nada habitual-, le dijo "Ay, yo estuve en tu casa merendando hará unos 10 ó 12 años y aún me acuerdo de las galletas que me pusieron".   Elena Giménez
[...] Esta es de esas recetas que siempre están buenas y siempre tienen el mismo sabor, que no sabes si tomarte el caldito con la cuchara, mojar el pan recién traído de la panadería o machucar las patatas y comerlo en plan “to’ mezclao” a modo de basto superpuré… me acuerdo del sabor y me cae la babilla encima del teclado…   Montse Romano
[...] siempre en casa nos contaba muchas historia de su niñez cuando toda la familia vivía en los montes de Archanda y se dejaban caer de culo por los montes con las amigas mientras se dejaban las bragas en "tan arriesgadas" aventuras después de deslizarse. Con la guerra un obús les cayó de lleno en el caserío y tuvieron que apañarse como pudieron.   Susana García
[...] una receta familiar que mi madre con mucho cariño y esfuerzo (secuelas de un infarto cerebral) me copio del recetario de mi abuela, que apareció cuando estábamos ordenando su casa después de su muerte.   Gloria González
[...] Con el pretexto de poner las recetas con letra grande, mi abuela me fue dictando todas y cada una de ellas mientras yo las mecanografiaba. Y después empezó el trabajo secreto. Entre unos cuantos familares compinchados, maquetamos un librito de recetas y yo misma me encargué de hacer las fotos de todos los cacharros viejos, tazas, manteles, cristalería, etc, etc, etc... que encontré en la casa del pueblo. Con todo eso preparamos una mini-edición privada con muchas anécdotas y detalles de la vida de mi abuela, mi madre y mis tías. Una de esos detalles más relacionados con mi abuela es que las recetas que ella más preparaba o que más le pedíamos estaban marcadas con un "sello" especial, que diseñamos por ordenador, como si llevara la marca de "abuela approves".   Miriam Leyva
[...] Siempre recordaré las comidas de los inviernos de Salamanca, gélidos, en los que llegaba a casa de mi abuela después de dar guerra en el colegio con un hambre atroz y olía a panceta ya desde el rellano…Entonces sabía que había patatas meneás en casa y llamaba al timbre cual posesa. Ahora me he independizado y vivo en Madrid donde las hago en mi casa pero nunca saben como cuando ella las hacía.   Alicia Martín 
[...] Cuando en la reuniones la singular familia delhoyo nos juntamos nuestro reto es tratar de llevar el guiso, receta, producto más picante a la concurrencia. Cualquiera diría que en lugar de genes vasco-maquetos- venezolanos por nuestra venas corre la sangre de Tabasco (o ya puestos de Jalisco).   Dicky del Hoyo 
[...] Él pensaba pedir una pizza, o algo así, y yo me dije: “Coñe, mi padre es un fuera de serie que no deja a mi madre ni un minuto sola en el hospital y, si viene a casa, tiene que tener una recompensa”. Así que me puse a hacerle su comida favorita, en un ataque de inconsciencia, porque no había cocinado nada más allá de unos huevos o una pasta. 16 años, con supermadre en casa, no me había visto nunca en tal necesidad. Pero ahí fui, con esa ilusión de hacerle un regalo a papá.   Cristina Yudego 
[...] Servimos salomónicamente repartiendo verdura, pasta, pollo y un huevo para cada persona y nos morimos de felicidad y amor familiar.   Esther Ferrer 
[...] El origen familiar de este postre está en Papate (Alejandro Maristany Guasch) quien de joven, en los alrededores de 1900 [...] en Liverpool dos años, hasta que regresó a Barcelona con un total dominio del inglés y una asimilación total de las costumbres inglesas. Volvió adorando el Plum Pudding, el cordero asado con salsa de menta, el corte de traje inglés, la mítica (por irreal) puntualidad inglesa que intentaba sin éxito implantar en su casa como fuese, y este postre. 

Casado con Mamata, ella pasaba por el Plum Pudding, intentaba liberarse de la puntualidad inglesa -que consideraba totalmente falta de lógica, interés, y bondad, aunque aceptó hacer las comidas a toque de campana de reloj-, estaba completamente de acuerdo que el estilo de vestir inglés le iba estupendamente a su Alejandro, pero no podía aceptar el Bread and Butter Pudding, por insípido y falto de gracia. Así que poco a poco, de forma sutil y decidida, decidió españolizarlo [...] Con todos estos cambios, el postre se volvió irreconocible para los ingleses, pero de excelente sabor para los hispanos. A pesar de la desnaturalización de su postre preferido, Papate estuvo de acuerdo que la renovación lo había mejorado sensiblemente, pero se resistió hasta la muerte a que le hispanizasen  los horarios.   Eugenia Monche 
[...] Lo que mi padre no sabía era que una de las últimas veces que fui a ver a mi abuela preparamos los huevos y se me quedó cómo hacerlos (no tienen mucho intríngulis). Cuando se lo dije me miró y se le iluminó la cara. Sonrió por primera vez en muchos días. Y es que las recetas de las abuelas tienen esa magia. Hay muchas maneras de dejar un legado, y la cocina es una de ellas. Las recetas de las abuelas hacen que sonrías y que las sientas más cerca.   Erika Ceballos 
[...] Cuando llegaban las Navidades, entonces como ahora, las familias siempre estiraban un poco el bolsillo para preparar un menú un poco más elaborado, y uno de los hermanos de mi abuela preparaba siempre la receta de la ensaladilla rusa que, según él, se hacía en las cocinas del Iruña (hablamos de finales de los años 40, principios de los 50).   Carlos Imaz
[...] Mis tíos conservaron la casa de San Carlos (hecha por mi abuelo, no lo había mencionado) de paredes anchas y blancas, techo rojo y pequeñas  ventanitas rectangulares que daban a la calle, varios  años después de la muerte de mi abuela. Y hace unos 15 años pasé por última vez.  El jardín no estaba abandonado, ni la parra, ni la higuera, solo faltaban las madreselvas, en su lugar un frío muro de cemento.Total que me quedé  una noche y revisé todo. No dejé rincón ni cajón por revolver. [...] Y encontré un recetario!! viejísimo, de las cocinas argentinas Volcán. Aquellas a querosén, con  una manivela con la que se metía presión. Los restos olvidados y húmedos de un recetario (de pobre requetepobre) lleno de secretos. El del verdadero fainá, por ejemplo. Y la carbonada de la abuela.   Laura Puchet


Sí, muy bien, ¿pero quién ha ganado? Pues fue muy difícil de elegir, porque había muchas recetas que me encantaban y que quería hacer y ... Ya, pero que quién ha ganado. La cuestión es que tiene su intríngulis porque la receta que me mandó era ... Coño ya. Habla.

Está bien. La ganadora es María Iriondo, que me envió una fórmula magnífica para hacer una langosta a la parisién que no podré cocinar. Básicamente, porque no me llega para comprar langosta. Y a vosotros tampoco, así que mejor que no os ponga los dientes largos. 

Vale, pero entonces ¿por qué ha ganado una receta que no voy a hacer? Pues porque ella eligió la langosta por ser una especialidad del restaurante que regentaba su bisabuela, otra María. Pero aparte me mandó esta maravilla, con muchas otras recetas donde elegir y una historia genial:


"Mi bisabuela Maria Osa trabajó en París, en la casa de los Abaroa. Era 1909, y se fue allí a trabajar. 
De su aventura, sólo quedan pinceladas que dibujan lo que fue una historia de emigración en toda regla, y un testimonio espectacular: un diario de recetas, que escribía todas las noches, con mucho primor al principio, y más cansancio hacia el final. 
Está escrito de una forma sencilla y sin florituras. Lo mejor es ver como una buena intención, muere por cansancio: falta una fecha de finalización del recetario, y la caligrafía, es bastante más impaciente y torpe en los últimos platos escritos... (me la imagino muerta de sueño diciendo, “ a ver, venga, que me duermo, resumiendo, se hace así,así, asi.... y fin” maldiciendo la tarea que se puso a sí misma). Pero así y todo, es un auténtico tesoro culinario. Mi bisabuela, de Mutriku, escribe como habla, sin ces, todo eses, y cada vez hay más palabras francesas, como las zanahorias, que desde el principio, son carrots. 
Después de casarse, (aquí hay un vacío en tiempo e historias), fundó Buenos Aires, su pensión-restaurante en Mutriku, en el que, según se repite en todas las historias familiares, había dos platos estrella: los chipirones y la langosta. 
Respecto a los chipirones, una de las historias más populares empieza con un cliente francés. Entró al restaurante y preguntó qué había para comer: “-Chipirones.”, le contestó la camarera, de Mutriku de toda la vida. –“¿Qué es eso?” Y le sacaban un plato negro. Ante la cara de estupor y asco del cliente, la camarera, le insistía en que probara. “-No, no, no.... Bueno, sólo para probar un poquito”. Y probaba: “mm, hmmm, hmmmmmm.... Trae un poquito más, por favor!” Ante lo cual, la camarera, vasca y satisfecha, les espetaba la frase más famosa de mi familia: “¿Qué no gustaro, que no gustaro? ¡Si gustaro come a mi!” 
Es una pena, pero no hay receta de chipirones, en ese recetario. Lo que sí hay, es una receta de Langosta. Y ese era el segundo plato rey de la casa. Todo el mundo lo recuerda, la abuela Maria, con su delantal blanco, moño bajo, y una gran cazuela MUY ALTA cociendo langostas. 
No he tenido el placer de comer una en mucho tiempo, pero creo, que por respeto y en homenaje a mi bisabuela, debo enviarte esta receta por muchas razones. Es viejuna y real. Y es el símbolo de una época, que fue preciosa, como todas las pasadas, y que se merece un sitio en tu blog."


“Langosta a la Parisien
Sepone cuatro litros de agua laurel tomillo perejil un decilitro de vinagre pimienta en grano cuando en piece a erbir poner la langosta y queste irbiendo durante 25 minutos luego se saca y cuando esta tenplao sacar y poner a lo largo la cola y poner el peso luego quitar todas las patas menos las dos ultimas y las dos primeras luego se abre de largo y quitar la carne con cuydao luego sepone de bajo de la cabeza pan se hace un poco engrudo con la clara y arina se pone toda la carne en sima cortao en redondo luego se hase la mayonesa y sepone la ensalada rusa mesclao con mayonesa sepone ala buelta y la mayonesa en la salsera.“


éste es el aspecto que tendría la langosta a la parisién en el restaurante de María Osa. 100% viejuno, anda que no


Sólo por tener ese cuaderno y atesorarlo, María la bisnieta se merece un monumento. El premio ya se lo va a llevar, y espero que "El arte de la cocina francesa" le ayude a probar los mismos platos que aprendió a guisar su bisabuela en París, igual que Julia Child. En el recetario vienen otras muchas recetas que sí podré enseñaros, como caramelos de chocolate, liebre y perdiz guisada, postres, sopas ... Ojalá que sirvan como homenaje a María Osa y a todas las abuelas que han dejado sus recetas escritas con su lenguaje particular (mezcla de dialectos, ternura y a veces el no haber podido ir mucho a la escuela).

Aunque no hayan ganado, porque no tenía libros para todos, haré un montón de los platos que me habéis enviado, como el guiso de trigo, las manitas de cerdo en salsa, el pollo con cigalas, los (numerosos, muchos, soy fan) huevos rellenos, la ensaladilla rusa con historia del Café Iruña, las galletas rellenas de almendra, la empanada de atún, las patatas meneás, el Pfitzauf, la carbonada criolla, la tarta de zanahoria cocida ...

Gracias a todos los que han participado y me han dejado ver un poquito de sus vidas a través de su cocina. No os imagináis lo emocionante que ha sido ir leyendo todos esos recuerdos, llenos de cariño y de mucho más placer del que se pueda conseguir en ningún restaurante de postín. 

"[...] cuando David de Jorge dijo el otro día que su infancia olía a lejía,me vino el olor de la mía y era a esta empanada."   Patricia Muruaga

La mía huele a café.



PD. Si a alguien le sobra una langosta por ahí, me la puede mandar.

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19 comentarios:

  1. Precioso post, me ha encantado. Mi infancia huele a arroz con leche, por cierto, que mi madre lo borda. Besos

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  2. Me ha encantado. Me da mucha envidia lo bien que escribís todas. Me refiero a ti y a todas las que te han enviado las recetas, que en verdad son mucho más que recetas. Son pedacitos de vida.

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  3. Pero qué bien escribes, rapaciña. Vaya post. Me gusta, mucho, mucho, mucho.
    Olé por María, y por todas las abuelas.
    Un abrazo.

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  4. Como todos tus posts sublime, como siempre acertada en palabras.
    Un beso guapa....felicidades a la ganadora y fantástica la receta de la langosta.
    Marialuisa

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  5. Qué buena entrada, un sorteo magnífico.

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  6. Lastimosamente no llegué a tiempo, y eso que tenía una bonita historia...pero he estado ocupada...pero ninguna como los preciosos y entrañables post que nos has puesto... Me ha encantado.
    Merecedísimo el premio, el recopilatorio es divino...me recuerdo a esa peli de Camen Maura de todas esas mujeres uqe fueron a servir a Francia. Enfin... que me ha encantado y si...no hay mejor legado que este!

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  7. Menudo tesoro. Como siempre, una gozada leerte. Ay, quien pudiera tener una langostita... Me toca conformarme con las sopas de ajo!
    ;-) Elena
    http://mrmlada.blogspot.com

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  8. Anónimo11/21/2013

    No puedo añadir nada más ni nada mejor a lo ya dicho, preciosos pedacitos de vidas y mucho cariño y respeto el tuyo al compartirlos. Os felicito a tí, a la ganadora y a las demás participantes.

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  9. Maria C11/21/2013

    Me encantan tus post y lo bien que escribes , lo guardo casi todo en pdf , así que si no escribes un libro lo hago yo y me quedo con las ganancias.....en serio esta vez te has superado. Preciosas historias

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  10. Luego dicen, pero qué rico lo viejuno, si alguien te regala langosta, invita, que yo como poco... Besicos!!! Si no, siempre podemos hacer recopilatorio de huevos rellenos, que aunque para marisco no tengamos sí nos llega para huevos... (a mi bisabuela le apasionaban, a mi abuela le van más los tomates fritos XD)

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  11. Precioso artículo... lo que más me alegra comprobar es la cantidad de fantásticas recetas familiares que quedan desperdigadas por estos mundos de dios... ¿te animas a hacer tu propio libro de cocina recopilando todas esas maravillosas recetas? ¡Yo lo compro seguro! :-)

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  12. Efectivamente, cocinar es una acto de amor...No puedo estar más de acuerdo. Enhorabuena a la ganadora.

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  13. He disfrutado tanto con esta entrada como con la de la charlota de manzana... Adoro las recetas con historia y la historia de las recetas... Me ha conmovido especialmente la historia de la abuela que le dictó las recetas con el pretexto de ponerlas con letra grande... y luego hicieron un libro familiar... Disfruto mucho en tu blog, me gusta lo que haces, lo que sientes y la coincidencia que siento muchas veces...
    Besotes y feliz semana!

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  14. Saludos de Elena, una bilbaina, desde el otro lado del atlantico(Dallas).Me encanta tu blog y me alegro mucho de haberte encontrado por casualidad a traves de tu aparicion en Robin Food. Ayyyyy, casi me pongo a llorar cuando vi el recetario de El Amparo. Ese y la cocina de Nicolasa me lo he leido no se las veces!!! Eran de mi madre(una excelente cocinera) y casi como la Biblia para ella. No los tengo conmigo , pero he visto que el recetario de El Amparo esta disponible para descargar en PDF aqui:

    http://www.sukaleku.com/index.php?option=com_bibliografia&Itemid=26&view=detalle&idr=584&lang=es

    Me encanta que haces de las recetas que comprates algo muy entra~nable. Un abrazo

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  15. tomatesfarcies12/02/2013

    me gustaron mucho tus preguntas ayer en Duelo en la cocina con Andalucia... aterrizo en tu blog y leo un post de Paris, y la cocina francesa... mi amama tambien trabajo en Paris como cocinera ;-)

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  16. @Unknown querida Elena, te mando muchos musutxus hasta Dallas! Me alegro de que pasaras un buen rato viendo el vídeo y te recordara a los sabores de casa :)

    Cuéntame, cómo come una bilbaína allá tan lejos? El libro de la Nicolasa lo tienes también en versión PDF en Sukaleku, por si lo quieres usar http://www.sukaleku.net/index.php?option=com_bibliografia&Itemid=26&view=detalle&idr=654&idb=nicolasa&lang=es

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  17. Anónimo12/08/2013

    Bueno si no llega para langosta quizá se pueda probar con un rape alangostado. Imaginación con amor... Ese amor que se nota desde la primera palabra , al leer tus post. Un abrazo. Máire

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  18. Pues la verdad es que buenas porrusaldas si que preparo y tambien encuentro lomos de merluza (congelados) para prepararlos en salsa verde. Aqui en Texas el tema pescados pues como que no da para mucho, la verdad, pero me voy arreglando. Voy a ver los nuevos posts a ver si me inspiro para haver algo estas Navidades.

    Un abrazo!

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