Receta literaria: plum cake de George Orwell

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Ya, ya sé que os tengo abandonados y que casi no pongo recetas, pero veréis, después de casi dos años en la cola del paro tener de repente dos trabajos me quita todo mi mojo vital. Después de saberlo, ya no os podéis quejar más porque estaría feo y todo el mundo sabe que trabajar por un jornal es lo primero, lo único, lo... Bueno, no tanto. Pero sí es importante y acostumbrada como estaba a vagar en pijama todo el día mesándome los cabellos, ahora tengo muchas más obligaciones. Sigo en pijama pero delante del ordenador. A veces hasta tengo que salir a la calle e interactuar con personas de verdad, ahí a lo loco.

He tenido una suerte bárbara y por ahora (cruzad los dedos para que sea por mucho tiempo) me dedico a menesteres muy interesantes que han surgido a través de este bloguito. Quién lo iba a decir, ay. Hago lo mismo que antes (escribir, googlear en bucles infinitos y buscar fotos viejunas) pero para otros, y me queda poco tiempo para hacerlo aquí. 

Toda este rollo para contaros por qué escribo menos. Vayamos al grano. Al tener menos tiempo disponible cocino menos, como menos (mis pantalones lo atestiguan) y me he dejado de experimentos. El fin de semana hago algo que me apetece mucho mucho zampar y ya se sabe que las recetas desconocidas a veces salen un churro, por lo que a partir de ahora me limitaré a probar fórmulas certificadas. Por mi madre, por la vuestra o por alguien de quien me fíe mucho. Y así, de manera extraña, he puesto mis zarpas encima de las recetas literarias.


Para los lectores empedernidos y bibliófilos como yo, la palabra escrita es padre, hijo y espíritu santo. Y la de ciertas personas, más aún. 

Si la libertad significa algo, es el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír. (Prefacio de "Rebelión en la granja")

Es curioso lo poco que se reconoce la trascendencia de la comida. En todos los sitios hay estatuas de políticos, poetas, obispos, pero nunca de cocineros, charcuteros o verduleros. ("El camino a Wigan Pier")
Eric Blair (Motihari, India 1903 - Londres, Reino Unido 1950) fue policía, profesor, librero, miliciano y fregaplatos. Aunque seguramente le conoceréis por haber sido también periodista, ensayista y novelista bajo el pseudónimo de George Orwell. Pocas personas han escrito tan lúcidamente como él sobre los peligros del totalitarismo y los límites de la libertad humana, y lo mejor que podéis hacer no es leerme a mí hablar de él sino arramplar un ejemplar de Rebelión en la granja o 1984.

La cuestión es que Orwell me cae intrínsecamente bien, y en casa tengo a un fan suyo bastante lóquer. Sólo era cuestión de tiempo e interné averiguar que el señor Blair le daba mucha importancia a la comida. Cuando no la tuvo, porque pasó mucho tiempo infiltrado como mendigo y pobretón para conocer las condiciones sociales de los más desfavorecidos, y cuando la tuvo. Trabajó en las cocinas de un hotel de París y escribió dos ensayos sobre gastronomía. Le gustaban la cerveza, los arenques, los mejillones, las galletas de alcaravea y en general, los platos tradicionales.

En 1945 publicó un artículo en el Evening Standard en defensa de la cocina inglesa, en 1946 un ensayo acerca del arte de tomar una taza de té, y por las mismas fechas escribió otro no publicado sobre la gastronomía británica

La cuestión más importante acerca de la cocina británica es que se estudia mejor en los hogares, particularmente en en las casas de clase media y trabajadora que no han europeizado sus gustos. Los restaurantes baratos son casi siempre invariablemente malos, y en los caros el menú es francés o de imitación francesa. Generalizando, se podría decir que la dieta británica es sencilla, bastante fuerte e incluso ligeramente bárbara [...] Es la dieta de un país húmedo y nórdico, donde la mantequilla es generosa, las bebidas alcohólicas aceptadas a cualquier hora y las especias y el aceite vegetal ingredientes exóticos. 
Al final del artículo da varias recetas 100% británicas: welsh rarebit, pudding de Yorkshire, tarta de melaza, mermelada de naranja, pudding de Navidad y cómo no, el plum cake.

receta original mecanografiada por Orwell. Podéis ver todas aquí vía Flickr The Orwell Prize

Se ve que le gustaba el dulce más que a un tonto un lápiz, y encima tenía buen gusto y buena mano, porque el bizcocho está buenísimo, excelso. Con un porrón de mantequilla, pero qué coño, sólo se vive una vez.


Plum cake de George Orwell

Dificultad, así de primeras: si sabes leer lo sabes hacer Probables complicaciones: cortar las frutas en trozos menudos, agénciate un esclavo o un triturador Sabor: a desayuno reconfortante mientras lees un libro manoseado  Receta de inspiración: Plum cake, de British Cookery, George Orwell (British Council, 1946).

INGREDIENTES
250 g de mantequilla a temperatura ambiente
170 g de azúcar
3 huevos grandes
250 g de harina
80 g de cerezas secas o confitadas
120 g de pasas sin semillas
120 g de almendras o avellanas tostadas
120 g de piel de cítrico confitada
ralladura de 1 limón y 1 naranja
1/2 cucharadita de especias variadas (canela, nuez moscada, jengibre, cardamomo)
sal
1 vaso de brandy o licor similar

Las cantidades son aproximadas, traducidas del sistema métrico de libras y onzas. La receta original lleva un tercio de cantidad más de todo, pero 340 g de mantequilla me parecían demasié hasta a mí. Con los ingredientes que os pongo sale un plum muy decente en molde alargado normal.

Posibles variantes porque no tienes no sé qué o no sé cuál: puedes poner las frutas que quieras en distintas cantidades. Cuantas más mejor, pero pueden ser también ciruelas pasas, arándanos, orejones... Lo verde de las fotos es una piel de limón de color radiactivo que compré y estaba sorprendentemente buena, le añadí además naranja confitada.

Si no queréis echarle alcohol sustituidlo por la misma cantidad (vaso normal, no gigante) de zumo de naranja, no es lo mismo pero en fin. 

PREPARACIÓN
Lo primero, es tener la mantequilla a temperatura ambiente o punto de pomada. Si no, mal vamos porque tendremos que esperar a que se ablande para poder batirla con el azúcar.

Gracias a la tecnología podemos usar una batidora que acortará el proceso de elaboración dándonos años de vida. Se bate pues la mantequilla blanda con el azúcar hasta que la mezcla se esponje, unos 5 minutos. Después se añaden los huevos uno a uno, batiendo bien después de cada adición (los huevos es mejor tenerlos fuera de la nevera, porque si no, enfriarán la masa y se quedará con aspecto cortado al solidificarse la mantequilla. Pero no se ha echado a perder ni tenéis que poneros a gritar, seguid como si nada)

Si os habéis fijado, la receta original no lleva Royal ni otra clase de impulsor para que suba el bizcocho. La clave está en batir muy bien la masa para crear burbujas de aire y que suba naturalmente, pero si no podéis vivir sin él, sin ningún problema se puede echar un poco. Lo añadiríamos a la harina tamizada y chimpún.


La harina se tamiza con su correspondiente tamizador o a lo pobre con un colador, y se mezcla con una pizca generosa de sal y el impulsor optativo. Se agrega a la masa en tres tandas, batiendo bien después de cada vez para no tener grumos. Al gusto se añaden ahora las especias, media cucharadita en total de lo que tengáis en casa (jengibre, canela, nuez moscada, clavo, cardamomo...) molido en polvo.

Las frutas y frutos se cortan en trozos pequeños, para encontrarte tropezones por todos lados. Lo más práctico es meterlo todo a la vez en un triturador y darle un par de veces al botón, sin que se nos haga una mezcolanza espachurrada.

Se echan los frutos a la masa, se reparten bien con un cucharón y luego se echa la ralladura de limón y naranja y el vasito de licor. Se mezcla todo bien y ya estamos listos para encender el horno a 180 grados arriba y abajo.

Mientras se calienta, preparamos el molde de plum (si no tenéis vale uno redondo) untándolo con mantequilla y enharinándolo ligeramente por el fondo y los bordes. Un poco de harina, no a cholón, y después lo volcamos sobre el fregadero para quitar el sobrante.


El molde se mete en el medio del horno y se deja 10 minutos a 180 grados, y después se baja la temperatura a 160. Aquí a Orwell se le fue un poco la pinza y dice que hay que cocerlo durante tres horas y media. Error que le perdono de corazón. En realidad, con tres cuartos de hora más vale de sobra, y mejor ir revisándolo a partir de los 35 minutos. El mítico palillo o brocheta insertado tiene que salir bastante limpio pero aún húmedo, porque no queremos que nos quede un bizcocho seco como la mojama.

Cuando esté en su punto tendrá cresta, color dorado y un olor celestial. Y se deja enfriar dentro del molde antes de comerlo, ansiosos.


Como decía Orwell, "cuando lees una obra con un estilo muy personal, tienes la impresión de ver una cara detrás de la página". Yo las veo cada dos por tres, e intentaré traeros sus mejores obras pasadas por el traductor automático de los fogones. De momento valga ésta como señal de que no se me ha olvidado cocinar ni comer. 

Para saber más:
* Fotos hechas con una Nikon D5300 cortesía de Nikon :)


IMPORTANTE: atentos todos porque se acerca el adviento y habrá un especial de cocina viejuna. Tendrá lugar también el magno I Premio Nacional de Cocina Viejuna, inventado por servidora y auspiciado por gente muy loca pero muy amable. Y una cita que tendremos el próximo jueves y.... 




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14 comentarios:

  1. Me ha encantado tu post, no sabía la afición de Goerge Orwell por la comida... pero comparto tu pasión por las letras. La receta un clásico riquísimo.
    Un besazo

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  2. Sólo por el flickr de The Brithis Cookery el día ha merecido la pena. GRACIAS. Te echábamos de menos ya por aquí. Una pregunta, ¿dónde compras la fruta confitada? en mi frutería habitual no hay.

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    1. pues en un puesto del mercado... normalmente tienen sota caballo y rey, pero según se acerca la Navidad ponen cosas muy raras, como plátano liofilizado y otros productos para frikis como yo :D

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  3. Me alegro mucho que esa ausencia esté debida a que ocupas tu tiempo con un trabajo remunerado porque eso de estar en las listas del paro no mola nada, por desgracia, en mi casa también sabemos de ello y de momento sigue estando el panorama negro..........enfin paciencia, buenos libros y estupendas recetas como la que nos propones que es una de las primeras que comencé a elaborar cuando me casé, allá por elllll.......ayer mismo, vaya jajjajaja.....
    Ah por cierto, el libro maravilloso , ya pondré alguna recetina en el blog , pero de momento con lo del bebé no cocino mucho , me dedico a embobarme mirando para él jjajaja....
    Besinos tesorín.

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  4. Hola Biscayenne,
    creo que en castellano 'Animal Farm' se tradujo como 'Rebelión en la granja'.

    Saludos,

    Jose

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    1. :) Justo me lo ha dicho también el fan orwelliano que tengo en casa! Esto es lo que dicen las personas pedantes e insoportables, pero sólo lo he leído en inglés y por eso hice la traducción automática, jjjjjjjj. Gracias!

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  5. Felicidades por los curros y aunque estés agobiada de trabajo sigue diciendonos cositas que te necesitamos.
    El plum cake tdo un clásico, también lo tengo en mi "bloguito".
    José

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  6. Me ha encantado!!! Qué receta tan rica!! Me encantan los plum cakes!
    La tengo que probar!
    Un besote!

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  7. Dios! Cuanto tiempo sin leerte! (no sólo por tu ausencia [felicidades por el/los trabajo/s!!!] sino porque yo también anduve desaparecida! Alguna vez te has planteado escribir un libro? Sobre cocina, viejuneces o la vida en general... yo te lo compraría fijo! Me encanta tu forma de contar las cosas :) Eres uno de esos blogs que me reservo para leer en un momento guay, con una tacita de café, disfrutando del sol... uno especial, sabes? No sé si a más gente le pasa, pero con algunos blogs sí que prefiero leerlos sólo en los momentos que tengo tiempo para disfrutar de su lectura, soy así de rara, jeje
    Habrá que probar este plum cake, aunque a mí las frutillas de en medio no me van mucho, a ver qué me invento ;)
    Un beso!

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    1. Jamía, con lo que me cuesta escribir un post tardaría eones en terminar un libro! Alguna vez llegará :)

      Gracias por reservar este humilde blojs para tus momentos nescafé, yo también soy de reservarme los que más me gustan para luego pegarme un atracón lector mientras desayuno los fines de semana.

      Oye, y si no te gustan las frutas confitas pues lo haces sin ellas. Le dan más humedad y gracia, pero echando bien de frutos secos y algo de naranja confitada (si la puedes soportar) dará bien el pego. Un beso y gracias por seguir ahí!

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  8. Estupenda receta y estupenda noticia, ¡felicidades!

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  9. Gracias por tu aportación.Una cosa,las frutas no se te quedan en la parte de abajo del pastel?
    Es que a mi me ha ocurrido,se quedan todas abajo y no se reparten uniformemente.Sabes el motivo?

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    1. Hola Olga! Yo lo que hago es partirlas en trozos pequeños para que no pesen tanto y se repartan mejor, aparte de mezclar muy muy bien. Si no te funciona así, intenta bañarlas en un cuenco con harina y quitando el sobrante de ésta después. Con una fina película de harina alrededor se supone que no se hundirán tanto, aunque el espesor de la masa es lo que más ayuda.

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  10. Ayer hice tu plum cake orvelliano; impresionante. Y acabo de sacar otro del horno para regalar, porque el primero es para mi y no lo comparto. Muchas gracias!!!

    Ángel

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